El 44% de los adolescentes sufrió alguna forma de violencia digital

¿Cómo pueden los padres cuidar la vida digital de sus hijos sin inmiscuirse en su privacidad? ¿Cómo hacerles tomar conciencia sobre los peligros de Internet? Estos interrogantes aquejan diariamente a los padres cuando sus hijos crecen y las redes sociales, Internet y chats ocupan la mayor parte de su día. El primer paso es, sin duda, que los mayores conozcan los riesgos, sepan cómo transmitirlos y eduquen a sus hijos para que no corran peligro y para que hagan un uso adecuado de la tecnología, sin molestar, tampoco a otros usuarios.

Para dilucidar esta problemática se llevó a cabo, recientemente, el III Encuentro Internacional Conectados para Protegerlos, un evento organizado por la Interpol, la Fundación INHOPE, ICMEC y Te Protejo, con el objetivo de promover la búsqueda coordinada de respuestas en torno al uso seguro de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) para garantizar la protección digital integral de la infancia y la adolescencia en América latina.

Durante este encuentro se presentó Los derechos de los chic@s en la era digital, una investigación realizada por Unicef Argentina. Este informe observa, entre otros datos relevantes, que el 64,4% de los entrevistados navega sin compañía de un adulto y que el 76% aseguró que sus padres no conocen las contraseñas de sus cuentas de redes sociales ni de correo electrónico, mientras que el 36% aceptó que mintió sobre su edad y el 25% se contactó con personas que no conocía.

Otro dato preocupante es que el 50% de los encuestados conoció a una persona en Internet y, 6 de cada 10 adolescentes que conocieron contactos por las redes sociales los han visto personalmente. “Los riesgos para niños, niñas y adolescentes en los entornos digitales no se encuentran asociados a la tecnología como tal, sino a la falta de acompañamiento adulto”, asegura Viviana Quintero, organizadora del encuentro y coordinadora de contenidos y proyectos de Red PaPaz, organización civil que reúne padres y madres de Colombia.

Por su parte, Las realidades de la ciberpaternidad, estudio realizado por Intel Security en base a una encuesta a 8000 chicos de entre 8 y 16 años y 9000 padres de todas partes del mundo, reveló que las mayores preocupaciones de los padres -en relación con las actividades online de los chicos- es que sus hijos se vinculen con estafadores y pedófilos sin saberlo (24%). Esta inquietud tiene fundamentos, ya que, según este informe, el 19% de los jóvenes conocerán o ya han conocido a alguien en persona que contactaron previamente en línea. Asimismo, el 78% de los jóvenes consultados declararon estar preocupados por mantener la privacidad de su información personal en Internet.

Además esta investigación mostró que el 44% de los jóvenes indican haber sido testigos de alguna clase de comportamiento cruel en las redes sociales. El 27% de los encuestados admitió que acosó a otras personas y el 44% que fueron víctimas de maltrato por otra persona.

“Si hiciéramos un ranking de preocupaciones y principales riesgos, las cuatro principales son: el acceso al contenido inadecuado, el uso de las redes sociales, el ciberbulling y el acoso sexual, principalmente pedófilos, on line”, enumera Carlos Aramburu, gerente de McAfee.

Medidas a Tomar:

Para resguardar la vida digital de los chicos y jóvenes, Aramburu asegura que es necesaria la combinación de varios factores: padres comprometidos, herramientas de control, y difusión masiva de los casos y peligros que existen en Internet. “De esta manera los chicos, a través del diálogo con sus padres, pueden comprender el uso correcto de las herramientas y, al ver que efectivamente existen peligros reales, se genera conciencia y cambios en los comportamientos”, detalla.

El error fundamental de los padres es no capacitarse, no aprender sobre la vida digital y cómo influye en los comportamientos de sus hijos. “Si los padres entendiéramos que, por ejemplo, el 63% de los adolescentes postea datos personales sensibles como e-mail, teléfono de contacto o ubicación; tomaríamos acciones sin dudar. Debemos entender también que para el 57% de los adolescentes es muy importante obtener un Me gusta. ¿Qué estarían dispuestos a hacer para obtenerlo? ¿Y si eso no fuera algo bueno? La mejor manera de evitar los errores de los padres es actualizarse, es entender cómo la tecnología modifica la vida de nuestros hijos y las razones que llevan a los adolescentes a tomar determinados comportamientos”, señala Aramburu.

Quintero destaca que el equipamiento temprano es una de las equivocaciones más frecuentes e importantes en la que suelen incurrir los progenitores. “Padres y madres les están suministrando dispositivos digitales a los chicos a edades cada vez más tempranas. Muchas veces los regalan como si fuera un juguete o como indicador de status social. Equiparlos cuando ellos no tienen las habilidades para hacerse responsables de las acciones realizadas con sus dispositivos es un error que puede traer un sinnúmero de problemas”, afirma.

También resalta, como otro problema, la falta de acompañamiento. “Los chicos ¿tienen horarios establecidos para el uso de aparatos digitales? ¿Tienen, en sus dispositivos, un software de control parental? ¿Los padres saben qué buscan sus niños en Internet? ¿Qué aplicaciones se descargan? Si la respuesta a alguna de estas preguntas es “no”, es necesario dialogar sobre este tema en la casa. Y, antes de de comprar un videojuego a un niño hay que cerciorarse sobre su clasificación”, propone.

Otro de peligros de las redes sociales son los perfiles falsos. Aunque no hay un “remedio” para erradicar este problema, el ejecutivo de McAfee sugiere concientizar a los adolescentes y a los niños sobre este riesgo, estar atentos a los comportamientos extraños de los chicos y apoyarse en herramientas informáticas que permiten el control de las acciones de los adolescentes y niños en las redes sociales. “La nueva generación de controles parentales combina las herramientas de control para el acceso a contenidos con las nuevas funcionalidades de ubicuidad que permiten saber dónde está el niño, determinar áreas de seguridad y alertas por desvíos del recorrido. Pero además pueden funcionar para todos los dispositivos, pudiendo ser controladas y manejadas desde un único acceso”, explica Aramburu.

A la vez, la coordinadora de Red PaPaz advierte que la supervisión de los padres debe ajustarse a la edad de sus hijos, evitando el control excesivo. “El control excesivo podría hacer que los hijos pierdan el interés a la hora de usar los dispositivos o que prefieran utilizarlos en las casas de sus amigos, donde los controles serán menos estrictos o nulos. Es importante recordar que el control no significa espionaje, sino acompañamiento y para lograrlo es mejor que los padres y madres estén presentes en las redes sociales que usan sus hijos, en lugar de ingresar sin permiso a sus cuentas”, concluye

Fuente: la nacion

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